Al finalizar Shabat, a la caída del sol de este sábado 2 de agosto, comienza Tisha Be Av, una de las fechas más tristes del calendario judío, en el que recordamos la destrucción de los Templos de Jerusalem y varias de las peores tragedias del pueblo judío. El Lic. Rufo Winter nos deja su reflexión en esta fecha tan particular.
A la finalización de este shabat comienza Tisha Be Av, el 9 del mes de Av.
Se extiende por un día.
Uno de las fechas más tristes del calendario judío.
El 9 del mes de Av o alrededor de esa fecha ocurrieron varias de las peores tragedias en la historia de nuestro pueblo, comenzando por la destrucción de los Templos de Jerusalem por los babilonios (586 aec) y romanos (70 ec) respectivamente.
Ya desde la destrucción del Primer Templo fue decretado ayuno.
Con el paso del tiempo, la historia nos deparó nuevas desgracias en ese día, entre las cuales la expulsión de los judíos de España en 1492.
En Tisha be Av se acostumbra ir a las sinagogas y además de las plegarias tradicionales, se recita el Libro de las «Lamentaciones», atribuido al Profeta Jeremias. Sentados sobre el suelo de la Sinagoga como símbolo de dolor.
En el Libro, el Profeta se lamenta amargamente por la destrucción de Jerusalem: «Cómo has quedado solitaria…desolada…tiene apariencia de viuda la ciudad capital de los pueblos…» (Lam. 1. 1:2)
Es inevitable relacionar a Tisha Beav con el antisemitismo.
A la luz de lo que ocurre hoy, Tisha Beav no es «cosa del pasado». Más allá de la fecha «9 de Av».
Sino de un presente muy vigente y lamentablemente actualizado.
El antisemitismo no cesa…
Peor aun, se incrementa.
Pero nuestros sabios, muy autocríticos, señalaron que las tragedias -por ejemplo la destrucción de los Templos- si bien fueron culpa del enemigo, también el pueblo judío tuvo su cuota-parte de responsabilidad.
¿En qué? ¿Por qué?
Por desunión en los momentos más críticos. Desunión y confrontaciones internas llevadas al extremo.
Confrontaciones internas… ¿Nos suena conocido en la actualidad?
La resistencia ante el enemigo (en especial contra los romanos, imperio muy poderoso) fue heroica.
Pero el poderío del enemigo y la desunión interna pudieron más.
Seguimos recordando en nuestras plegarias y en ceremonias (como la Jupa) la destrucción de los Templos…
Luego de la destrucción del Primer Templo hubo un segundo.
Pero luego de la destrucción del Segundo, nunca más hubo un tercero…
La pérdida del Templo recuerda la perdida de la independencia nacional.
El primer Templo (Bait Rishon) estaba asociado al Primer Estado judío.
El segundo (Bait Sheini) al Segundo Estado judío
Cuidemos el «tercer templo», nacido en 1948…
No depende de los enemigos, depende del pueblo de Israel…
SHABAT SHALOM.